CUARENTENA SIN CHAMBAS | Rosario Grados

La pandemia no sólo se ha llevado la vida de miles de nuestros familiares, también nos ha dejado hasta la fecha sin chamba. Tres millones sin trabajo, más de del 50% de pérdidas en Lima Metropolitana si hablamos de empleos adecuadamente contratados que ya incluso antes de la pandemia solo llegaban al 30%.

Sin embargo, esta pérdida no se debe únicamente a la crisis económica por efectos de la covid-19. Es más, podríamos decir que fue la excusa, para impulsar la agenda del gran empresariado irresponsable que hace décadas busca intenta seguir profundizando la flexibilización laboral como argumento único para combatir la informalidad. Prueba de ello, es que el MTPE ha rechazado la medida de suspensión perfecta que implementaron empresas como CINEPLANET, que no espero ni un día para suspender a sus trabajadores en plena pandemia, a pesar de que las finanzas del señor Rodríguez Pastor, el hombre más rico del Perú, ascendían a 3 mil 900 millones de dólares gracias a pequeños emprendimientos como este. No solo hubo suspensiones perfectas, también ceses colectivos, es decir despidos masivos, que la CONFIEP viene impulsando abiertamente desde el 2011 y que quisieron imponer en empresas como: Cogorno, BSH Electrodomésticos,  Crediscotia, Hialpesa, Papelera Nacional, entre otras.

No obstante, a pesar de la “jugada” de las grandes empresas, es preciso atender a las pequeñas y medianas empresas que mueven al Perú, otorgándoles crédito barato, que se suponía que llegaría con Reactiva Perú y sus 60,000 millones, pero al que no han accedido ni el 2% y ha terminado como un suicido para la banca. Urge, un Estado promotor de desarrollo económico como ha ocurrido en Japón, Correa del Sur o China, para salir de esta crisis y asegurar puestos de trabajo dignos.